Hachís y aceite
-Debes saber, oh mi señor, que en cierta ciudad vivía un hombre, pescador de oficio, dedicado a comprar hachís ya que, en cuanto concluía sus labores diarias, cambiaba una parte de sus ganancias por provisiones de boca y el resto por aquella hierba de la que se extrae el hachís. Tomaba al día tres raciones de hachís: una por la mañana en ayunas, una al medio día y la otra al ponerse el sol. De este modo transcurría su vida en la disipación y en la extravagancia, lo que no le impedía trabajar en su oficio de pescador... 

Savino dijo
El norte de la llanura pampeana, principios de 1932. Para ese chico de cuatro o cinco años, la llave de la imaginación tiene la forma exacta de una escopetita. La misma que su mente construye, una y otra vez, sobre el oxidado fierro viejo que sus manos desenterraron con fervor iniciático. El paso del tiempo le permitirá descubrir que, efectivamente, se trataba de una Remington utilizada durante la Conquista del Desierto, esa avanzada contra las tribus indígenas iniciada por orden del presidente Nicolás Avellaneda en 1876. Encabezada por el ministro de Guerra y Marina Adolfo Alsina y, tras su muerte, por el general Julio Argentino Roca, la campaña militar logró extender la frontera hasta el Río Negro, permitiendo la explotación agrícolo-ganadera de la pampa central previa distribución de 8,5 millones de hectáreas entre 381 estancieros.
20 Enero 2007 | 08:27 PM