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Durante casi una hora, Pablo Cuchan detalló lo ocurrido el 16 de octubre del 2004 en su vivienda de Juan José Valle al 3600.
El relato debió ser interrumpido en dos oportunidades, en las que el detenido se quebró en llanto y pidió tomar agua. “Esa madrugada hablé por teléfono con Luciana y quedamos en encontrarnos en mi casa”, comenzó a contar Cuchán.
“Cuando llegó fuimos a mi cuarto y decidimos consumir cocaína, fueron entre dos y cinco gramos lo que aspiramos. Después de eso pasó lo que pasó, y yo no pude hacer nada”, admitió Cuchan, aseverando que la joven se murió de sobredosis.
“No había salida alguna, ella estaba tirada sobre la cama y con la lengua dada vuelta”, continuó diciendo el acusado, y agregó que justo en ese momento se asustó porque sonó un teléfono y decidió llevarla al quincho.
“Primero la dejé en la silla, luego abrí las puertas del fogón y la puse adentro.” Consultado por la Fiscalía de que manera la introdujo a la parrilla, Cuchán dijo que la dejó “boca arriba, con las piernas dobladas y mirando al interior del fogón”.
Luego de esta acción, y según su propio relato, Cuchán escuchó que llegaba su tía, cerró la parrilla y se fue a trabajar, argumentando que se le había hecho tarde y pidiéndole que cuando se fuera le avisara a su celular. “Tenía miedo que se encontrara con esa situación, yo estaba como tildado”.
“Durante la mañana busqué una salida sin poder encontrarla, tampoco le encontraba explicación a lo que había pasado”.
Pablo Cuchán explicó al Tribunal que al medio día volvió a su domicilio, y que allí, estando solo, fue cuando tomó la aberrante decisión. “Cuando saque la tapa de la parrilla, Luciana ya no era la misma, su cuerpo estaba pesado. Fue entonces cuando agarre 20 litros de solvente y 10 bolsas de leña, prendí el fuego sobre ella, cerré las puertas y me fui”.
Según dejó constancia, todo esto sucedió alrededor de las 13 horas de ese nefasto día.
Más tarde, a las 18.30, Cuchán se ocupó de limpiar los restos. “Primero enfrié todo con agua y después lo metí en cuatro bolsas. Limpié y me fui a tirar lo que había quedado”.
Es en este momento del relato donde aparece un dato nuevo: las partes no halladas del cadáver de Luciana fueron dejadas en una zanja frente al ex frigorífico San Martín, en cercanías del sector donde apareció el cráneo de la víctima.
Durante la declaración no se confirmó si la víctima fue descuartizada antes de ser incinerada.
Cuchán respondió que metió el cadáver entero, y que luego lo fue sacando con unos fierros y una pala, pero que no recuerda en que estado estaba el cuerpo luego de su quemazón. “No puedo decir si había quedado carne, ni en que estado estaba, yo saqué los restos con una pala y los metí en bolsas”.
Consultado por la abogada de la familia Moretti sobre porque no llamó a una ambulancia, el imputado respondió que en ese momento no reacciono “porque él también había consumido droga” y agregó que hasta el día de hoy “se hace la misma pregunta”.
Cuchán también fue interrogado respecto de si él tiene conocimientos que le permitan determinar si una persona está muerta, y dijo no saber de medicina “pero si de drogarse”.
Durante su declaración confirmó que tiró el celular de Luciana, que su familia llegó de Monte Hermoso a las 22 horas, que durante dos días circuló en su auto con cenizas de la joven en el baúl, y que en el quincho habia quedado un olor ácido que trató de eliminar abriendo las ventanas y prendiendo el ventilador.
Por ultimo y llorando, Pablo Víctor Cuchán pidió perdón a la familia Moretti y a sus padres, todos presentes en la sala y muy conmovidos frente a lo que escuchaban. “Es difícil la situación en la que me encuentro, como lo es pedir perdón”.
El debate se reanudará el próximo lunes, a las 9.30 horas, donde se presentará un testigo más de la Fiscalía, y luego se leerán los alegatos.
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