Le robaron hasta el corpiño
en un hotel alojamiento
Una pareja fue interrumpida mientras disfrutaba de una noche de pasión en ROSARIO, cuando tres delincuentes asaltaron el establecimiento en donde se encontraban. Se llevaron dinero, zapatillas, celulares y ropa interior
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Luego de robarles a sus víctimas dinero en efectivo, camperas, teléfonos celulares, zapatillas y hasta el corpiño de la chica que estaba en una de las habitaciones del hotel junto a su pareja, los delincuentes escaparon velozmente. Hasta el momento no habían podido ser localizados por la Policía
"Inmediatamente, el hombre golpeó la puerta de la administración y me dijo que el cuarto estaba con llave. Cuando salí de la oficina para explicarle que la puerta estaba abierta, me tomó del hombro, sacó un arma, me apuntó a la cabeza y me dijo que no gritara porque iba a ser boleta", relató la mujer.
La mujer, que en ese momento estaba junto a su hija Gisella, de 25 años, y otra trabajadora, Romina, de 18, indicó que "tanto el hombre como la mujer parecían estar drogados y muy jugados".
"El hombre se puso el calzoncillo, abrió la puerta y fue sorprendido, pero no gratamente. Entraron por la fuerza tres ladrones armados, dos hombres y una mujer, que empujaban bajo amenazas a las tres empleadas del motel", se señaló en la edición de la fecha del diario La Capital de de Rosario.
"Me pedían que les diera la plata grande, pero lo único que teníamos en ese momento eran 370 pesos", relató la empleada y subrayó que les robaron sus bolsos, celulares, camperas, zapatillas y demás pertenencias.
Como Toranzo se negaba a entregar un anillo de plata "de poco valor" que le había regalado uno de sus cuatro hijos, uno de los delincuentes le apoyó el revólver entre ceja y ceja y la amenazó.
Tras ello, los asaltantes obligaron a Gisella a que golpeara la puerta de la habitación número 5, donde se encontraba la única pareja que estaba en ese momento en el hotel alojamiento. Cuando el joven abrió, fue sorprendido por los tres delincuentes y las tres empleadas.
Al casual cliente del motel le sustrajeron 600 pesos en efectivo, celulares, camperas, zapatillas y hasta las llaves del auto en el que había llegado hasta el lugar. A la joven que estaba con él no sólo le robaron el abrigo y el calzado, sino que hasta la despojaron del corpiño.
Luego, las cinco víctimas del asalto fueron encerradas en el baño de la habitación bajo la orden de que no llamaran a la policía ni gritaran. "Nosotros ya estamos jugados. Yo estoy prófugo y no tengo problema en hacerlos boleta", señalaron las empleadas que les advirtió uno de los malvivientes.




