El paco ya amenaza y atrae a los jףvenes de clase media
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La droga mבs explosiva y peligrosa traspasף ya el lםmite de las villas y avanza cada vez mבs entre jףvenes de clase media.
Algunos de los que consumen seסalan que la consiguen en quioscos cercanos a colegios y hasta en puestos de flores que, curiosamente, trabajan toda la noche sin vender una sola flor. La consiguen en el interior de de casas tomadas en San Telmo o se la vende alguien que la comercializa directamente en y desde las villas de la ciudad. Todavםa no hay datos oficiales sobre la magnitud del fenףmeno, pero todos los especialistas en la atenciףn de adictos, las organizaciones no gubernamentales y centros de salud confirman que crece la tendencia dentro de la clase media, cuya mayor disponibilidad econףmica para adquirir las dosis podrםa provocar un efecto devastador. Varias ONG revelan que reciben cada vez mבs pacientes de un nivel socioeconףmico bastante superior al de los chicos de barrios necesitados. Es una tendencia que pone en alerta a los centros de atenciףn, la principal trinchera del combate a las adicciones, como gustan definir quienes trabajan en esos lugares de contenciףn y recuperaciףn. El Observatorio de Drogas de la Secretarםa de Programaciףn para la Prevenciףn de la Drogadicciףn y la Lucha contra el Narcotrבfico hizo una investigaciףn cualitativa en 2007 y confirmף por entonces el primer acercamiento de la clase media al consumo de paco. Aquella mediciףn de la Sedronar exhibiף un universo de consumidores de 27.000 jףvenes. La tendencia de los nuevos sondeos parciales evidencia un importante crecimiento: se estima extraoficialmente que hoy son mבs de 50.000 los adictos al paco. Se piensa que es una droga barata, pero se sabe que cada dosis cuesta mבs de cinco pesos y, en promedio, un paquero fuma unas 40 por dםa. Por la combustiףn a alta temperatura, el dolor que produce fumar paco es tan insoportable en la garganta que es lo תnico que detiene por unas horas al consumidor segתn informa el diario La Naciףn. |
