Mística con problemas materiales

Madonna con uno de sus hijos adoptivos de Malawi.
Hace un año, Madonna se arrodillaba en la tierra colorada de un inmenso terreno en las afueras de Lilongwe, capital de Malawi, uno de los países más pobres del mundo. Mientras vecinos curiosos y fotógrafos invitados se aglomeraban a su alrededor, la artista colocó el primer ladrillo ceremonial de una academia para niñas proyectada en US$ 15 millones, una misión noble que se llevaría a cabo en una nación donde sólo un 27 por ciento de las chicas asiste a la escuela secundaria. En un blog publicado en el sitio web de su fundación "Raising Malawi", Madonna expresó que el ladrillo, en el cual se grabaron las palabras "Atrévete a soñar", no representaba "simplemente la base de una escuela, sino los cimientos de un futuro compartido". La semana pasada se anunció que ese futuro no se construiría. "Raising Malawi" tuvo un gran éxito recaudatorio puesto que, según se informó, recibió donaciones por US$ 18 millones y desembolsó 3,8 millones destinados a la academia que se había proyectado. Sin embargo, la escuela para niñas se abandonó y la fundación "Raising Malawi" acaba de colapsar.
Desde su origen, en 2006, la superestrella del pop fue el rostro de "Raising Malawi", generando titulares en todo el mundo tras adoptar dos niños malawianos, escribir y producir un documental sobre huérfanos de ese país y presentar dos funciones para recaudar fondos, incluido un evento estelar en 2008 copresentado por Gucci en una carpa transparente de 3.902 metros cuadrados en los jardines del lado norte de la sede de las Naciones Unidas. "Quiero credibilidad como organización filantrópica", dijo Madonna a la multitud que había abonado US$ 2.500 por cabeza.
Para comprender qué fue lo que salió mal, es preciso examinar al socio de Madonna en la fundación, una organización misteriosa y controvertida denominada "Kabbalah Centre International" o Centro Internacional de Kabalá (KC), que ahora está en la mira de los investigadores federales estadounidenses. El centro es una organización mística judía que sigue un conjunto de enseñanzas esotéricas llamadas Kabalá, cuyos adeptos creen que explican la relación entre los humanos y su creador, así como nuestro verdadero propósito en el Universo. Madonna comentó que se convirtió a la Kabalá en 1996 cuando estaba embarazada, cansada por la filmación de Evita y en busca de un sostén. Desde entonces, habría donado por lo menos US$ 18 millones de su fortuna personal al Kabbalah Centre.
El centro fue fundado por Philip Berg, un agente de seguros de New York Life nacido en Brooklyn, cuya primera esposa era casualmente la sobrina de un famoso kabalista, el rabino Yehuda Brandwein. Berg tuvo ocho hijos con su esposa, pero poco después de la muerte del rabino, en 1969, la dejó por su ex secretaria, Karen. Dos años después, lanzaron su propia marca idiosincrática del kabalismo, popularizando lo que hasta el momento habían sido enseñanzas reservadas para expertos en el Talmud. La familia Berg siguió expandiéndose hasta crear 77 centros y grupos de estudio en todo el mundo, incluyendo la Argentina ( ver página 42 ).
El crecimiento impresionante del KC es análogo a su cantidad de detractores, algunos de los cuales lo han rotulado como "cientología judía". Ex seguidores acusaron a Berg y a su familia de tratar a los congregantes como sirvientes personales, asignando una habitación para cuatro personas, pagándoles un estipendio de US$ 35 por mes y sugiriéndoles que solicitaran vales de comida. Un crítico prominente, el rabino Immanuel Schochet, dijo: "Están distorsionando la Kabalá... tomando algunos de nuestros libros sagrados y reduciéndolos a tonterías, a todo tipo de trucos".
Berg, que ahora tiene 81 años y a quien los miembros denominan "rav" (título honorífico que significa "maestro"), sigue siendo el patriarca del Kabbalah Centre, a pesar de haber sufrido un ACV en 2004. No obstante, las operaciones cotidianas están en manos de su esposa, Karen, de 68 años, y de sus dos hijos, Michael, de 37, y Yehuda, de 38, quienes comparten el cargo de codirectores.
No queda claro cuándo Madonna, famosa por su habilidad en los negocios, se enteró de los problemas internos de su fundación ni hasta qué punto conoce lo que parece ser una letanía de prácticas cuestionables del centro (la artista se negó a hablar con NEWSWEEK para esta nota).
Kabalá significa "recibir" en hebreo, y eso es ciertamente lo que significó para los Berg. Cuatro de las cinco familias Berg viven en mansiones de Beverly Hills que el centro compró y remodeló. Tan sólo los permisos de construcción de tres de las casas de los Berg ascienden a un total de
US$ 1,4 millones. La casa de Karen y Phillip, la tercera que les proporcionó el centro en la década pasada, ostenta una piscina de US$ 30.000. El centro sistemáticamente paga los gastos acumulados por las tarjetas de crédito de Karen, entre ellas, una tarjeta personal de AmEx con un límite de US$ 31.000 y, en los últimos años, tres tarjetas del Bank of America con un límite combinado de US$ 81.000. El centro costea los alimentos, el mobiliario, la vestimenta, el gas, las niñeras, los tutores, los jardineros, el personal doméstico y los asistentes personales de las familias Berg, así como sus gustos más exóticos, como autos de alta gama, vuelos en primera clase y spas. El estilo de vida derrochador de los Berg está "100% subvencionado", dijo un ejecutivo.
El tren de vida de los Berg parece extraordinario, sobre todo en vista de la solicitud que el centro presentó en 1998 al fisco de Estados Unidos (Internal Revenue Service) en busca de una exención impositiva en su calidad de iglesia. Cuando se le preguntó si algún ministro o funcionario utilizaría "fondos o bienes inmuebles de la organización para satisfacer sus necesidades personales y su propia conveniencia", el centro respondió que los miembros de la orden religiosa (incluidos los Berg) habían "hecho un voto de pobreza" y recurrían al centro para procurar "sus alimentos, alojamiento y subsistencia". Paradójicamente, mientras que el centro se aprovecha plenamente de las leyes impositivas que benefician a las organizaciones religiosas, su sitio web declara que "la Kabalá no es una religión".
Una demanda por quiebra presentada recientemente afirma que el KC fue beneficiario de un esquema Ponzi de US$ 70 millones perpetrado por la firma Goldan, que finalizó con una acción penal y condena de Mark Goldman, mandante de Goldan. También se han entablado hace poco varios pleitos civiles que alegaban que la organización había explotado la confianza de adeptos adinerados con el fin de saquear sus cuentas bancarias. Una kabalista acaudalada, Courtenay Geddes, presentó una demanda por separado en el mismo tribunal, alegando que después de haber ideado un programa de enseñanza de la Kabalá en el hogar, por el cual Yehuda Berg se había mostrado "entusiasmado", donó US$ 495.075 para iniciarlo. Pero el programa nunca se materializó. "El KC y los acusados de la familia Berg llevaron a cabo una práctica histórica mediante la cual defraudaron a personas y empresas y les quitaron grandes sumas de dinero". (El centro no contestó las preguntas de NEWSWEEK relativas a estos asuntos y aún debe presentar una respuesta en estas causas).
Sólo una entidad del KC, "Spirituality for Kids", presenta formularios de divulgación ante el fisco (IRS). "Spirituality for Kids" fue el proyecto preferido de Madonna antes de "Raising Malawi", y se desempeñó como presidente de su directorio. Según sus presentaciones, la entidad tenía una cuenta en las Islas Caimán, un paraíso fiscal que parece extraño para una organización que administra programas infantiles en Los Ángeles. "Spirituality for Kids" también recaudó por lo menos
US$ 5 millones para Malawi. Este martes 5, el diario The Daily informó que el FBI había iniciado una investigación por supuestas actividades irregulares de otra organización caritativa de Madonna, "Success for Kids", aunque los voceros de Madonna lo negaron.
En 2005, el KC recibió críticas constantes por comercializar artículos como agua milagrosa de la Kabalá y un juego de vasos para tragos de la Kabalá por US$ 35. Poco tiempo después, Michael Berg y Madonna cofundaron "Raising Malawi". A principios del año siguiente, Michael Berg voló a Malawi en un avión privado proporcionado por la esposa kabalista de un multimillonario de Los Ángeles. Se le sumó el entonces marido de Madonna, Guy Ritchie, y los actores James Van Der Beek y Heather McComb. Berg también llevó a Malawi un equipo de camarógrafos, quienes filmaron los rostros de niños desnutridos de pie debajo de una pancarta que decía "Bienvenida Kabalá".
El centro expresó a NEWSWEEK que sus iniciativas para recaudar fondos para Malawi habían obtenido donaciones por US$ 12,5 millones, y que había gastado US$ 10,6 millones para "financiar actividades destinadas a Malawi" desde 2006. Estas cifras no pueden verificarse y el abogado del centro se negó a brindar información específica sobre cómo se gastaron estos millones.
Hace poco la familia Berg y Madonna contrataron asesores políticos de alto nivel para ayudarlos a manejar el retroceso de "Raising Malawi". Los Berg incorporaron a Mark Fabiani, miembro del equipo de control de daños de la asesoría de la Casa Blanca durante la Administración Clinton, que desempeñó un papel clave en el escándalo de Monica Lewinsky y que desde entonces representó a celebridades en crisis, como Lance Armstrong y Kobe Bryant. Al mismo tiempo, Madonna contrató a Trevor Neilson, otro veterano de la Casa Blanca durante el mandato de Clinton, cuyo "Global Philanthropy Group" se especializa en donantes estrella que precisan un lavado de cara en lo que respecta a las RR. PP. Representó a Angelina Jolie, Ashton Kutcher y Demi Moore.
Poco tiempo después de que NEWSWEEK planteara cuestionamientos sobre los vínculos entre "Raising Malawi" y el KC en febrero, Neilson actuó para separarlos, reemplazando el directorio de "Raising Malawi" por uno nuevo constituido por Madonna, su representante, Guy Oseary, y su contador, Richard Feldstein. Sin embargo, Nielson reconoce que el centro en realidad designó este nuevo directorio, al igual que el anterior, y que "Raising Malawi" continuará siendo un centro subsidiario hasta que se emita una "carta de resolución definitiva del IRS" que apruebe la nueva estructura. "Raising Malawi", cuya sede se había ubicado en las oficinas del KC desde su origen, finalmente se mudó a mediados de marzo. Sus dos directivos de personal restantes se quedaron a fin de trabajar para el centro.
Más recientemente, Fabiani y Neilson lograron desviar la atención de Madonna y del centro al anunciar que el grupo de Neilson había finalizado un informe que asignaba gran parte de la culpa a la directora de la academia "Raising Malawi", Anjimile Oponyo, hermana de la primera vicepresidente de Malawi. El informe la acusaba de "gastos estrafalarios", incluidos un salario alto, un auto, una vivienda y una membresía a un club de golf. Dejando a un lado el hecho de que los asistentes de Madonna incluyeron estos elementos en su contrato, los gastos reales parecen triviales frente a los US$ 3,8 millones que se perdieron en el proyecto escolar. La membresía al club de golf costaba tan solo US$ 461,27 por año y se la ofreció para facilitar la conexión con funcionarios y posibles donantes. El auto que se le compró era un Toyota de 1996 reacondicionado. Su salario, de US$ 96.000, representaba en realidad un recorte salarial de los puestos previos que había tenido en el Banco Mundial y las Naciones Unidas. Oponyo, a quien la misma Madonna entrevistó, aceptó mudarse al país empobrecido con cuatro de sus seis hijos.
El segundo objetivo del informe de Neilson fue Philippe Van Den Bossche, director ejecutivo de "Raising Malawi", a quien obligaron a irse en octubre. En los artículos periodísticos suele representarse a Van Den Bossche simplemente como la pareja de la ex entrenadora de Madonna. En realidad, comenzó a salir con la entrenadora después de haber asumido su puesto en Malawi. Obtuvo el empleo mediante el centro, donde se desempeñaba como director de desarrollo antes de que Madonna lo contratara para administrar sus actividades benéficas. Lo que resulta aún más significativo es que el centro aprobaba cada dólar que él gastaba, según indican diversas fuentes (Oponyo y Van Den Bossche deben respetar estrictos acuerdos de confidencialidad que les impiden defenderse públicamente).
Entre las acusaciones de malversación que aparecen en el informe, nadie señaló que Madonna organizó dos ceremonias muy elaboradas con seis meses de diferencia, un evento para el inicio de la obra y el otro para la construcción, que según se informa costaron US$ 106.250. Tampoco se mencionó la presentación de 2008 ante el fisco, que detalla US$ 1.042.623 en "costos de operación y construcción no especificados", una parte importante de los gastos totales de "Raising Malawi" que sigue sin explicarse (y se incurrió en todos ellos antes de que se contratara a Oponyo). Cuando se le preguntó a Nielson por estos costos, no dio respuesta alguna.
El hecho más importante parece ser que sólo US$ 850.000 de los US$ 3,8 millones gastados en la academia se desembolsaron en Malawi. La oficina del KC ubicada en Los Ángeles gastó la mayor parte, casi US$ 3 millones, bajo la supervisión de Michael Berg. "No observamos nada que nos haga preocupar por la forma en que [el centro] gastó el dinero", dice Nielson rotundamente (se negó a proporcionar a NEWSWEEK el informe de su "Global Philanthropy Group").
De hecho, "Raising Malawi" y el KC siempre estuvieron ligados inextricablemente, a pesar de los esfuerzos por separarlos. Nielson concede que el centro mantuvo abierta su cuenta de Malawi, y que recibió y desembolsó dinero después de que "Raising Malawi" se inscribiera por separado en el IRS. Un asistente de Nielson indica que el centro "tuvo más ingresos que gastos" en los proyectos de Malawi en 2006 y 2007 y que "dichas ‘ganancias’ se registraron" en sus libros para el uso de Malawi". Neilson no quiso decir cuántas ganancias obtuvo el centro en estos últimos cinco años, pero menciona que están utilizándose para saldar la deuda que "Raising Malawi" tiene con el centro.
La explicación da lugar a más preguntas que las que responde. Si el centro estaba reservando millones para la financiación de "Raising Malawi" desde 2006, ¿por qué no transfirió los fondos cuando "Raising Malawi" arrojó déficit, en 2009 y 2010? ¿Y qué hay respecto de 2008, cuando la fundación experimentó su mejor año recaudatorio y finalizó el ejercicio con un superávit de medio millón de dólares, si bien el centro declaró un pasivo de US$ 1,8 millones correspondiente a "Raising Malawi" en sus presentaciones ante el IRS? ¿Cómo pudo generarse este pasivo si el centro era quien en realidad debía a "Raising Malawi" los millones que había recaudado?
Cuando NEWSWEEK preguntó al abogado impositivo Shane Hamilton cómo el KC y "Raising Malawi" dividían el dinero que se recaudaba para Malawi, contestó: "No sé si tienen una estructura". Esta fluida "deuda entre compañías", como la describió un asistente de Neilson, reafirma la acusación que hicieron los críticos de que el centro usó a Malawi como herramienta recaudatoria y que no hay manera de determinar independientemente qué se hizo en realidad en nombre de sus huérfanos. Ahora Neilson tan solo dirá que fue desafortunado que "Raising Malawi" estuviera "vinculado a una organización religiosa" desde el inicio porque ello limitó la "capacidad de obtener amplio apoyo popular" que tenía la fundación.
Neilson también dio por lo menos otros dos motivos por los cuales no se construyó la escuela de "Raising Malawi": que no había suficientes niñas que vivieran cerca para que asistieran a ella (a pesar de que la academia se proyectó como un internado de élite para niñas de todos los distritos del país) y que el Gobierno malawí nunca realizó una transferencia de titularidad para el sitio. No obstante, NEWSWEEK obtuvo un contrato de arrendamiento fechado el 4 de enero y firmado por el secretario del registro de la propiedad de Malawi, el cual indicaba que la academia de "Raising Malawi" "se encuentra inscripta como titular del interés de arrendamiento" de esa propiedad. Morgan Tembo, miembro de la junta consultiva local de la escuela, se reunió con Neilson durante su visita a Malawi y expresó: "Si Trevor dice que el arrendamiento o el título es uno de los motivos por los cuales se detuvo la construcción, no es cierto".
Lo cierto es que hay indicios de que el centro tomó la decisión de cancelar la escuela mucho antes de anunciarlo: se envió el último cheque a Malawi en julio del año pasado, solo tres meses después de la ceremonia en la cual se pusieron los ladrillos, y se emitió por una módica suma de $8.659. No hubo planes aparentes para cubrir los costos del funcionamiento de la escuela.
"Mi visión original ahora está en una escala mucho mayor", dijo Madonna en una declaración después del colapso de la escuela. "Quiero llegar a miles, no cientos, de niñas. Quiero hacer más y quiero hacerlo mejor".
Neilson dice que "Raising Malawi" ahora se concentrará en financiar "intervenciones demostradas". Si Madonna desea destinar su dinero y talentos de recaudación prodigiosos a programas efectivos que ya existen, serían las mejores noticias posibles para Malawi. El proyecto "Escuelas para África" de UNICEF, por ejemplo, renovó o construyó 1.000 escuelas y capacitó a 100.000 docentes desde 2002.
